Ec. Alberto Acosta Burneo

Luego de más de una década de aplicación de la receta del Socialismo del Siglo XXI, la economía ecuatoriana se encuentra sumida en una dura crisis. La esencia de este modelo fue la mayor intervención estatal en los mercados a todo nivel. El Estado no solo fue regulador y controlador, sino que se le asignó el papel de petrolero, minero, banquero, periodista, educador, médico, aviador… Adicionalmente, se buscó “corregir las falencias del mercado” regulando precios, administrando permisos de operación, limitando la competencia, entre otros.

Todas estas nuevas responsabilidades del Estado resultaron en un fuerte incremento en el gasto público. En 2014, Ecuador alcanzó el récord de segundo mayor gasto público de las Américas, solo superado por Venezuela. Pero esta estrategia probó ser insostenible. El desplome en los precios del petróleo eliminó los ingresos petroleros de un gobierno que no había tenido la prudencia de generar reservas para las épocas de vacas flacas.

Tres años más tarde, el país todavía no termina de adaptarse a vivir con menores ingresos. Se ha pospuesto el ajuste económico vía un fuerte endeudamiento. En 2016, el gobierno recurrió a $14.000 millones en desembolsos y para 2017 el presupuesto contempla $12.000 millones adicionales. Estos recursos han funcionado como una dosis de anestesia para que los agentes económicos no sientan el dolor de un cáncer que continúa expandiéndose. La economía ha ganado liquidez aceleradamente y el crédito volvió a expandirse a partir del último trimestre de 2016. Sin embargo, la inversión y el consumo todavía se encuentran rezagados en relación a los niveles previos a la crisis. ¿Qué hacer?

Empujar la productividad y competitividad

En la última década, se aplicó una política de sustitución de importaciones que buscó forzar la inversión en nuevas industrias. Esta política se aplica incrementando los precios internos vía restricciones a las importaciones con el fin de volver rentable la operación en esas actividades.

Al forzar incrementos en los precios, el gobierno condena a los productores a la ineficiencia. Los productores responden adquiriendo tecnología que les permite ser rentables a pesar de tener procesos productivos ineficientes. Pero estas decisiones de inversión no son compatibles con un nivel de precios competitivo (más bajo). En conclusión, el emprendedor realizó una mala decisión de inversión por culpa del gobierno.

El resultado de esta política ha sido que los precios en el Ecuador suban un 23% más en relación a los precios norteamericanos reduciendo la capacidad competitiva del aparato productivo nacional.

La manera de corregir este desequilibrio es desterrando la sustitución de importaciones. Hay que impulsar la competencia en los mercados para que los productores adapten sus decisiones de inversión a precios competitivos a nivel internacional.

Los costos de los insumos de producción nunca son fijos sino que están determinados, en última instancia, por los precios de los bienes finales. Si los precios en el mercado se reducen por la mayor competencia, toda la economía registrará una reducción en costos de producción. Este impacto beneficiará a todos los sectores productivos especialmente a aquellos enfocados en la exportación.

Adicionalmente, será necesario trabajar en una negociación responsable de acuerdos comerciales con los mercados con mayor potencial para las exportaciones ecuatorianas. El objetivo será desmontar aranceles que en la actualidad encarecen el producto nacional que se exporta. Igual de importante será desenmarañar las trabas para arancelarias vigentes en muchos mercados internacionales.

Reducir desequilibrio fiscal

La única manera de solucionar el enorme desequilibrio fiscal que dejó en herencia el gobierno anterior, es atacando el origen del problema vía reducción del insostenible gasto público. Si bien en el discurso el presidente Moreno habla de austeridad, estas buenas intenciones deben llevarse a la práctica reduciendo, de manera gradual, el gasto público en alrededor de $5.000 millones en los próximos 4 años.

Abandonemos el justificativo de que el gasto público es necesario para satisfacer las necesidades de la población. Como las necesidades son ilimitadas, sin importar cuánto gastemos siempre aparecerán nuevas, y al fisco nunca le alcanzará la plata. Es hora de poner un techo al gasto público: estirar la sábana hasta donde alcance.

La reducción de gasto público inevitablemente tendrá un costo a nivel de pérdida de empleos burocráticos. Pero esto mismo hubiera sucedido con la alternativa de financiar el déficit vía nuevos impuestos, solo que en este caso los empleos se perderían en el sector productivo.

Una vez dominado el insaciable apetito fiscal, es posible detener el ritmo de endeudamiento público que bordea el 60% del PIB (incluyendo los pasivos no registrados en las estadísticas oficiales). Además se podrá reperfilar la deuda para extender sus plazos y reducir la tasa de interés que en la actualidad es de las más caras a nivel mundial.

Ambiente emprendedor

El punto medular de la transformación económica del Ecuador es la creación de un ambiente propicio para el emprendimiento y la innovación. El primer paso es reducir el intervencionismo estatal que ha creado una maraña de trabas a la producción. Es necesario eliminar los controles de precios, permisos burocráticos, simplificar los engorrosos trámites, eliminar el tratamiento de sectores priorizados, etc. Toda esta exuberancia normativa debe ser reemplazada por más competencia, más transparencia, más información. Solo a través de la creación de mercados más competitivos lograremos impulsar la creación de riqueza. Permitamos que los emprendedores sean quienes optimicen el uso de los recursos escasos invirtiendo en los sectores en los que tenemos mayor potencial de crecimiento.

Creemos una sociedad de bienestar, productiva y eficiente. No nos enfoquemos en un mercado de 16 millones de habitantes cuando nos está esperando uno de 7.000 millones más allá de nuestras fronteras. Retornemos a la senda de la prosperidad y trabajemos por un nuevo ideal. !Que el mundo conozca Ecuador!