Como en años anteriores, llegamos al primer semestre del 2017 con un escenario casi repetido al de años anteriores: caída drástica de precios muy por debajo del precio de salida, exceso de fruta, pedida de subsidios, denuncias del impago del precio oficial al productor y otras compensaciones, que se piden al calor de la crisis temporal.

Todo esto se da cuando las exportaciones ecuatorianas de banano entre enero y junio de este año, son superiores en 2,62% comparado con igual período del 2016. En volumen, este crecimiento es parco, es un crecimiento que está en concordancia con el crecimiento mundial de la población que se espera para este año, y mucho menor que el crecimiento de las importaciones de banano realizadas por la Unión Europea durante los últimos cuatro años.

Este crecimiento puede variar pero no demasiado al finalizar este año, pero el Ecuador en términos sigue con su volumen normal de embarque. En cambio países como Colombia. Costa Rica y Guatemala han incrementado de manera significativo sus embarques. Así como en el caso de Colombia, este incremento es de 5%; Costa Rica 17%; Guatemala 29%. Conclusión, son estos tres últimos países los que están inundando de banano al mercado mundial.

Y esto lo ha sentido el mercado mundial, en casos como en Rusia donde el precio spot que se paga en San Petersburgo no cubre el costo de embarque de la caja. Por ello, es importante tener claro un aspecto, ni con lágrimas ni con subsidio se mejorarán las cosas en el mercado nacional. Porque hay que reconocer un hecho. Hay productores y exportadores que han firmado un contrato y no lo han hecho sin precio spot. Pero hay productores exportadores que sí lo hicieron con precio spot, o sea que el precio lo determine la oferta y la demanda. Cuando el precio estaba alto, por encima de USD10 por caja no se los escuchaba, pero ahora que el precio no cubre el costo de producción, quieren llevar a todo el sector a una política populista que los salve de sus malas decisiones de negocio.

Desde años atrás, hemos insistido en esta columna, la necesidad de una política de Estado que posibilite operar en momentos de crisis con una relativa seguridad. Esto no fue escuchado, porque aún se piensa que el estudio del mercado bananero sólo se debe circunscribir a precio y volúmenes, olvidándose de tendencias y de expectativas de crecimiento de producción de nuestros principales competidores.

Este es el momento indicado para plantear una política de Estado en torno al sector bananero, que cubra todos los aspectos del mismo, y donde exista la capacidad de desestimular a aquéllos que todavía persisten en la idea del subsidio y de incrementar la tramitología, y que aún sueñan con cuotas de producción y de embarque; por esto, tenemos que hacer el esfuerzo en las mesas de negociación de conseguirlo. El sector está en crisis, sí, pero será más si seguimos pensado en que un huracán, un tornado, o un invierno fuerte en los países competidores, nos devuelvan nuestra competitividad.

Fuente: Bananotas